Dr. GUILLERMO FEDERICO TORRES LOPEZ

Oficina Jurídica Virtual

LOS ROMÁNTICOS DEL DERECHO

   
2008-06-26 05:00:00

 por Guillermo Torres López (*)

Si al leer este título usted se imagina una mesa alumbrada con velas, un mantel blanco, ella y él tomados de la mano, las cabezas juntas, las miradas lánguidas, y entre ambos un libro de derecho civil, abierto, mientras música de violines dan aún más esa atmósfera de amor y estudio, pues lamentablemente se equivocó, ya que este título no se refiere a romances en torno del ordenamiento jurídico, sino más bien a los especímenes que quieren retornar a tiempos pasados, donde campeaba el derecho dizque natural, y donde teología, moral y derecho era todos una misma ensalada.

Dentro de la variopinta fauna del ser humano, hay de todo, desde el estudioso compulsivo, pasando por el zángano gracioso, el trabajador empedernido, el genio incomprendido, el dirigente nato, el huelguista hasta las últimas consecuencias y, él, el romántico, el que ve que todo tiempo pasado fue mejor.

Este ataque de retrogradación es propia del género humano y se manifiesta aún más cuando la sociedad que cobija a este romántico está en decadencia.

Según nuestros abuelos, todo tiempo pasado fue mejor, expresión justificada cuando ya no se puede subir escaleras, comer sin problemas gástricos, o al menos sin dientes, y nuestra vida se reduce a vivir de la jubilación y a dar buenos consejos, ya que la edad nos imposibilita dar malos ejemplos.

De seguro y en este tren de cosas usted estará además sumando que la senectud, flaca de memoria, cree que lo anterior fue mejor, básicamente porque ya no hay recuerdos de lo malo y en el ser humano tiende sólo a memorizar lo excelente o beneficioso.

Pero... están los otros. Esos homínidos que sin ser senectos añoran un tiempo que no vivieron, gimen por épocas pasadas que cobran dimensiones de épica en su afiebrada imaginación aunque nada tenga que ver con la realidad. Si son médicos, aborrecen el escaner y la tomografía axial computarizada y se imaginan ser galenos de cabecera en tiempos de Moliere. Si son ingenieros consideran que el batido de huevo y cal supera con creces a los fierros de las construcciones actuales. Si son militares, les gustaría realizar una carga de caballería en vez de pelear con bombas atómicas.

Entre sus argumentos está la recuperación de los valores eternos del ser humano, la bondad innata del hombre en épocas pasadas, y la certeza que lo viejo es mejor que lo actual y que si fuésemos inteligentes volveríamos a la edad de las cavernas, donde al menos no existía el capitalismo norteamericano.

Son furiosos lectores de ideologías pasadas como el El Capital de Carlos Marx, o las teorías rusonianas del hombre natural, y muchos de ellos quieren resolver los problemas de tránsito actuales leyendo budismo, meditación zen e incluso la patrística.

En mis andanzas por el mundo he conocido algunos a quienes les gustaría restaurar el imperio turco otomano, otros que quieren reconstruir el muro de Berlín, pero esta vez en la frontera entre México y los Estados Unidos, otros que añoran las filas de la Alemania democrática, «en las que se vivía tanta solidaridad humana».

Dentro de sus virtudes, está que son buenos tipos, convencidos, crédulos, un poco fanáticos, medio ciegos y entre sus defectos, que son digeribles en conversación solo una vez, convirtiéndose luego en pesados y pedantes contertulios.

Son peligrosos sólo cuando ejercen poder. En ese momento es urgente recurrir a la autoridad sanitaria más cercana ya que sus opciones cuando eran particulares e inocuas se convierten en peligro nacional al pretender aplicarse a la generalidad.

Este espíritu de retrogradación está también presente entre los abogados. De seguro le ha tocado a usted algún venerable y digno jurisconsulto que añora el examen de Corte y el bastón de la profesión, cual cetro de mando. O aquel que le gustaría acudir de chistera a tribunales de mármol. Aspiraciones por lo bello de antaño que no le hacen mal a nadie.

Entre estos románticos podrá encontrar incluso a venerados pensadores, como Bobbio y su agiornado derecho natural. Decíamos que el peligro que encierran estas posiciones, salvo la discusión doctrinal, para quien tenga el tiempo y la gana, es casi inexistente, sólo con un pero: ¿qué ocurre si a estos románticos se les deja llevar sus fantasías a la realidad?

La buena intención se convierte en intentos de retornar la historia a sus comienzos. Por ejemplo entre los guerrilleros maoístas del Perú, la idea era acabar con los pueblos de base indígena que apoyaron a los españoles, es decir los continuadores de la defensa de Huascar, debían ser sacrificados por ser mitayos de los invasores.

Hay un presidente por la parte alta de esta América del sur, que pretende recrear la gran Colombia desde su Venezuela. Otro en una isla caribeña, que envejeció pensando en la creación de un hombre nuevo hecho a la antigua, país en que todos esperan que el abuelo estire la pata, para que ese pueblo pase a mejor vida, de acuerdo a los tiempos actuales.

Esos románticos del derecho son enemigos declarados del positivismo jurídico, odian a Kelsen y su estado de derecho, les molesta todo lo que sea modernidad y postmodernidad, y si pudieran tener la máquina del tiempo, estarían en la guardia personal de Melgarejo, primer líder popular.

Pese a la falta de información histórica, inventan edenes en el alto Perú e imaginan sistemas jurídicos inexistentes en pueblos de utopía, olvidando la barbarie que encontraron los españoles en la América.

En esta democracia de siglo XXI son una especie que se pone nuevamente de moda. Ahí los podemos ver vestidos a la supuesta usanza de tiempos anteriores, rechazando saco y corbata, no por mayor libertad, sino como una postura de retorno, de regreso, de vuelta atrás.

Son los amantes del pasado, de las divisiones, del país pre republicano, del que odian su unidad y sus leyes. Estos románticos de antaño son nuestro peligro de hoy.

(*) El autor es abogado y por lo que se ve, intenta pasar por postmoderno y además admira a Kelsen, aunque también tiene su veta romántica



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